Las dos resurrecciones

Nuestro ministerio: 

 

Las dos Resurrecciones
Cuarta doctrina de la Palabra de Dios
 
 

Introducción:

 
La Palabra de Verdad enseña de manera clara y positiva que todos los muertos habrán de resucitar.
 
Ninguna doctrina de la fe descansa sobre una verdad tan literal y enfática en la autoridad de la Escrituras como ésta.
 
Así tampoco ninguna doctrina es más vital para el creyente, ya que su fe y esperanza descansa en el hecho de que hay resurrección de entre los muertos para justos e injustos.
 
Siendo Cristo ”el Primero de entre los muertos”.
 
Sin resurrección nuestra fe es vana. No tiene fruto ni valor.
 
1 Corintios 15:13-15, dice así: ”Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe… Y somos hallados falsos testigos de Dios…”.
 
Es también muy importante que el creyente conozca perfectamente que las Escrituras enseñan que todos los muertos no resucitan al mismo tiempo. Hay un tiempo para la resurrección de los justos, así como hay un tiempo para la resurrección de los injustos.
 
De hecho, una resurrección parcial de los justos ya ocurrió en la muerte del Señor Jesucristo.
 
Mateo 27:52,53, dice así: ”Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron…Y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos…”.
 
Las primicias, las primeras gavillas
 
Hay dos resurrecciones
 
Ambas resurrecciones difieren en cuanto al tiempo, así como difieren los dos grupos que  habrán de resucitar. Son dos tipos y linajes de gente diferentes, con diferentes naturalezas.
 
Ambas resurrecciones, las Escrituras las establecen para el tiempo futuro.
 
Pero es importante observar que las Escrituras no enseñan que todos los muertos son resucitados al mismo tiempo.
 
Desarrollo:
 
La Palabra define las dos resurrecciones así:
 
1ra. ”La resurrección de vida… o la resurrección de los justos”.
 
2da. ”La resurrección de condenación… o la resurrección de los injustos”.
 
Juan 5:28,29, dice: ”No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz… Y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación…”.
 
En San Lucas 14:13,14, dice: ”Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos…”.
(El Señor aquí se refiere a la primera resurrección: La de los justos)
El apostól Pablo habla en Hechos 24:15, diciendo: ”teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que habrá de haber resurrección de los muertos, así de justos como de los injustos…”.
 
1 Corintios 15:22,23, dice: ”Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados (resucitados). Pero cada uno en su debido orden; Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida…”.
 
1 Tesalonicenses 4:13-16, dice: ”Tampoco queremos hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, asi también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en Palabra del Señor: Que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el mismo Señor con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero…”.
 
Pablo habla de esto en Filipenses 3:11, dice: ”Si alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos…”. No dice ”de los muertos, sino: De entre los muertos…”. Lo cual implica una selección, es decir que algunos de los muertos permanecen. En este caso los muertos impíos siguen sin resucitar, hasta la segunda resurrección. Literalmente quiere decir: ”La resurrecci,ón de los que son sacados de dentro del grupo de los muertos…”.
 
Si el apostól hubiese tenido en mente la resurrección de todos los muertos, Cómo hablaría él de llegar a obtenerla, si de todas maneras todos tienen que resucitar?.
 
Rev. 20:4-6, dice: ”Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristol mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”.
 
Las dos resurrecciones aquí se mencionan al mismo tiempo, pero con la adición de la información del lapso de tiempo que hay entre una y la otra, es decir la de los salvados y la de los perdidos. Queda claro que entre ambas existe un lapso de tiempo de mil años.
 
Rev. 20:12,13, describe la segunda resurrección, la de condenación: ”Y vi a los muertos, grandes y pequeños, y de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras....”.
 
El testimonio de las Escrituras es claro en que los cuerpos de los creyentes saldrán de entre los muertos, y serán arrebatados en el aire para encontrarse con el Señor y reinarán con él por mil años antes de la resurrección de los impíos.
Debe quedar claro que lo único que habrá de resucitar de ambos grupos es su cuerpo, ya que los espíritus sin cuerpo de los santos inmediatamente entran en un estado de paz y consolación y los otros espíritus, los de los impíos, entran en un estado de extremo tormento.
Filipenses 1:23, dice: ”Así que vivimos confiados siempre,y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor…Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor…”.
 
Lucas 16:22-24, dice hablando de Lázaro y del Rico así: ”Aconteció que murió el mendigo, y que fue llevado por los ángeles al seno de Abraham;  y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos,  y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces, dando voces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama…”.
 
Conclusión:
 
Este cuadro que se nos presenta, no puede ser más patético y terrible. Como debiéramos cada uno de los redimidos agradecer, honrar y alabar a nuestro Dios, por habernos librado de esa segunda muerte, y de ese terrible tormento eterno.
 
Cuan misericordioso y generoso ha sido nuestro Padre Celestial, al darnos este regalo de salvación y dicha eterna por medio de Jesucristo. Esto debe motivarnos a vivir una vida de total entrega, devoción y servicio hacia Aquel que nos amó, y nos redimió con su sangre preciosa.
La tumba no podrá retener los cuerpos de nuestros seres amados y hermanos que hayan partido con el Señor. ”Esperamos la mañana gloriosa cuando venga Jesús el Salvador…y los que vivamos no habremos de preceder a los durmieron en el Señor”.!Oh cuan gloriosa esperanza!