La iglesia está en estos momentos viviendo la peor de todas las persecuciones espirituales en sus veinte siglos de existencia. Y el mayor peligro esta en tantos evangelios falsos y vanos.
Por esta causa, el Evangelio es su más sufrida víctima.
Estamos en tiempos tan peligrosos cual nunca antes respecto a la doctrina de Cristo.
El mundo de las comunicaciones inundan a todos los seres de la tierra y la iglesia no queda inmune a esto.
Informaciones instantáneas vía satélite son servidas en todo el Orbe, y la iglesia se percata de estas por igual.
Las opiniones de hombres sin conocimiento de Dios turban y perturban confundiendo a los creyentes con sus ciencias vacías. Es tiempo cual nunca antes para que la iglesia y todo el cuerpo de creyentes se aferre a la verdad del Evangelio de Jesucristo.