Conocer acerca del principio espiritual sobre el perdón, es una de las cosas que la Palabra define como: “Uno de los primeros rudimentos de la doctrina.”
Es decir que un niño recién nacido del Espíritu debe aprender sobre esto, así como el recién nacido aprende a ser amamantado por su madre.
Sin embargo, que triste es la realidad de que muchas veces llegamos a viejos y hasta pasamos a la presencia del Señor y nunca hubimos de aprender a perdonar conforme a como nos enseña a perdonar nuestro Progenitor Espiritual.
Que triste que con el Nuevo Nacimiento no comencemos nosotros a caminar en este asunto como camina nuestro Padre Celestial.
Todo lo contrario, pues nos obstinamos a perdonar como aprendimos de nuestros antepasados en la carne y en el mundo de lo natural, y no nos ejercitamos en la Vida y la Piedad de nuestro Dios.
Practicamos el perdón conforme a lo que vimos, oímos y experimentamos en neutros hogares paternos, con nuestros abuelos, padres, tíos y otros familiares.
Luego aprendimos en las iglesias católicas, protestantes, evangélicas y pentecostales, a perdonar como los vimos perdonar a ellos en el mundo religioso.
Esto no debe ser así. Nosotros, nacimos de Dios, y fuimos hechos partícipes de la Naturaleza Divina al participar del Nuevo Nacimiento por medio del Espíritu de Dios.
Comentarios
El que siembra escasamente,
El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza,ccnp ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.